TDT local: la tierra prometida
24 canales de cobertura estatal, 136 canales de cobertura autonómica y 1124 canales locales
Ha transcurrido un año desde el apagón analógico y el consecuente comienzo de la era de la Televisión Digital Terrestre y la prometida variedad de canales mediante la concesión de numerosos programas, ya no sólo por Comunidad Autónoma, sino también por demarcación territorial se antoja una utopía.
Según el Plan Técnico Nacional de Televisión Digital Terrestre (RD 944/2005) a cada autonomía le fue concedido un multiplexor o múltiple digital que puede albergar hasta cuatro programas, es decir canales , de los cuales dos han de ser públicos y otros dos privados. Un segundo múltiple le fue entregado a Galicia y otras regiones históricas, y además, teniendo en cuenta la orografía y campos radioeléctricos de cada comunidad se delimitaron un total de 281 demarcaciones, cada una con su respectivo múltiple. En total, y en teoría, el 3 de abril del 2010 deberíamos contar con 24 canales de cobertura estatal, 136 canales de cobertura autonómica y 1124 canales locales. Sin embargo, la realidad, la crisis y el sentido común se han interpuesto y hoy no contamos ni con la tercera parte de los programas estimados.
En Galicia, según el RD 2268/2004 fueron delimitadas 21 demarcaciones diferentes y a cada una se le otorgó un múltiple digital con capacidad para cuatro canales de programación, excepto en diferentes ámbitos en donde se redujeron a dos o a tres en función de su orografía. En resumen se posibilitó la creación de hasta 68 canales, aunque sólo 47 de los mismos se destinaron a uso privado, por lo que fueron adjudicados en concurso público a diferentes empresas.
Parecía predecible que debido a la falta de acuerdo y consenso entre ayuntamientos y colores políticos, así como entre empresas locales de comunicación, fuese imposible dar vida a todos estos canales, y además, que fuesen rentables. De hecho, actualmente tan sólo cuatro de 68 canales locales emiten (Correo TV, 7 Canal Rías Baixas, Telemiño y Localia Vigo) y dadas sus pequeñas capacidades financieras deben limitarse a realizar productos audiovisuales de bajo coste como las tertulias, o de dudosa legalidad como los Llame y Gane o el Tarot. Además, no pueden acceder a los costosos y elitistas productos que manejan las distribuidoras (lo más actual) y deben conformarse con series y películas desfasadas que nadie quiere alquilar y que tienen un coste menor.
Una televisión conservadora
Cinco grandes grupos de comunicación fueron los beneficiaros de las concesiones en el concurso público que se resolvió el 6 de julio del 2006. Por un lado, a nivel nacional, estaban el Grupo Prisa y la Editorial Prensa Ibérica (EPI), y por el otro, a nivel autonómico, se encontraban los grupos Correo Gallego, La Región, La Capital y El Progreso. Exceptuando Localia Vigo, que pasó a manos de el Grupo Radio Vigo tras la venta de Prisa de sus activos, y que se puede considerar como medio neutral, el resto de canales activos emiten contenidos marcados por la línea editorial que siguen sus respectivos grupos y que podía ser definida como conservadora o incluso de derechas. Las tertulias políticas, el amarillismo, lo rosa o la intromisión en la vida privada como formato televisivo son parte de su programación, si bien no difieren en gran medida de las parrillas de cadenas nacionales como Veo7, Intereconomía o Popular TV. En el segundo infográfico de la galería multimedia se muestra la relación a las concesiones realizadas en 2006 y al área que abarcarían sus cadenas. Teniendo en cuenta que este docuemnto sólo tiene sentido teórico (es decir, en relación a las concesiones adjudicadas) y que la realidad sólo nos aporta cuatro cadenas emitiendo, el panorama de la televisión local gallega es bien diferente.



