Los locales de ensayo de San Lázaro, cuna y caverna de artistas noveles
Hablamos con Rubén de Rosende, músico de Ná Brétema Fénix, para que nos cuente su experiencia en los locales de ensayo y las condiciones en las que estos se encuentran en la actualidad
Bien es sabido que cuando a uno le ofrecen facilidades para poder realizar lo que desea lo correspondiente es ser bien agradecido. Así debería ocurrir respecto a los locales de ensayo de San Lázaro, en Santiago de Compostela, creados por el desaparecido bipartito gallego para ofrecer a todos los grupos musicales noveles de la capital gallega la oportunidad de ensayar en unas buenas condiciones, y contribuir por tanto al desarrollo y progresión de los jóvenes músicos. Así, el PSdeG y el BNG habilitaron en 2007 dos salas insonorizadas en las inmediaciones de San Lázaro (como parte de un proyecto que habilitaría salas de ensayo en diversos puntos de toda Galicia), revestidas con un amplio elenco de material de sonido: cada una de las salas contaba con dos amplificadores de guitarra, uno de bajo, una batería, al menos dos micrófonos y potentes torres de sonido adecuadas para realizar un gratificante ensayo. Sin embargo, nada es para siempre, y cuando el Partido Popular volvió al mandato de la Xunta de Galicia los locales de ensayo, que ya se habían convertido en la cuna de muchos incipientes artistas, fueron relegados al triste olvido. El PPdeG no quiso suprimirlos, pero entendiendo que eran el resultado de un proyecto independiente llevado a cabo por el bipartito, no siguió dotándolos del apoyo económico que hasta ahora venían recibiendo. Fue entonces cuando los locales comenzaron a sufrir el razonable desgaste que conlleva acoger siete días a la semana a una gran variedad de grupos; los amplificadores y las torres de sonido pagaron las consecuencias de soportar muchas horas de uso (a veces incluso indebido), así como el resto del material interior y exterior (percheros, puertas, paredes,…) fue degradándose y desgastándose con el paso del tiempo, sin que hubiese nadie encargado de renovarlo con la frecuencia necesaria.
Rubén de Rosende, miembro del grupo Na Brétema Fénix, nos cuenta cómo estos locales de ensayo (a los que han podido acceder a ensayar hace unos meses) se encuentran en un estado que le hace preguntarse si realmente los responsables del mantenimiento de los mismos son plenamente conscientes de la que oportunidad que, poco a poco, restan a los jóvenes que muestran interés por la música como pilar básico de su tiempo de ocio. El joven vocalista y guitarrista de Na Brétema Fénix relata que cuando él y sus compañeros entraron a ensayar “los locales ya no estaban en las mejores condiciones; era evidente que habían pasado por tiempos mejores”. Bien cierto es que no se queja de poder disponer de un local gratuito y acondicionado para poder ensayar con su grupo, aunque sí le agradaría que hubiese más material disponible y mejores condiciones en las instalaciones. “En la sala en que ensayamos, ahora disponemos de un solo micrófono, por lo que tenemos que turnarnos y andar moviéndonos para cantar. También hay disponible un amplificador, cuando serían necesarios más”, declara cuando se le pregunta por el estado actual de la sala asignada a su grupo.
Día tras día, la ilusión inicial de todo aquel músico que entraba a ensayar en las inmaculadas salas fue haciéndose gradualmente trizas, mientras contemplaban cómo el gobierno actual pasaba revisión de vez en cuando a las mismas, y tras períodos de tiempo un tanto prolongados, renovaba el material a cuentagotas. Fue así como la cuna se convirtió en caverna, en una caverna que a pesar de no contar con las mejores de las condiciones sigue siendo cuna, para todo aquel grupo que no disponga tan siquiera de un local en el que poder hacer ruido a gusto y amplificar el sonido de sus instrumentos. Grupos que gozan ya de cierto reconocimiento y experiencia (como es el caso de Sinestesia, Dirty Socks, Tapiporla, Snatch, etc) han tenido sus comienzos en estas salas que hoy en día siguen siendo la esperanza de otros tantos grupos noveles, pues sus horarios de uso se encuentran completos e incluso hay conjuntos en lista de espera. Pero de seguir así la situación de estos dos recintos, poca esperanza y confianza se podrá depositar en ellos, en caso de que sigan existiendo.




